Bienestar socioemocional: base del aprendizaje

por | May 3, 2021 | Auncios, Reseñas | 0 Comentarios

  1. Contexto educacional actual

La pandemia está generando un alto impacto psicológico en la comunidad educativa y la sociedad en general; crisis sanitaria que anímicamente se suma al conflicto social y político del 2019. Las consecuencias han sido las clases virtuales, un forzado distanciamiento físico, la pérdida o enfermedad de seres queridos, una merma de las fuentes de trabajo y, en el ámbito educativo, la necesidad urgente de resolver cómo sostener el proceso de enseñanza-aprendizaje con estrategias que nunca se habían implementado.

No es sorprendente, entonces la alerta por el estrés, depresión y ansiedad, que levanta la UNESCO sobre los docentes, alumnos y sus familias en su informe Promoción del bienestar socioemocional de los niños y los jóvenes durante las crisis (2020).

Las consecuencias de toda la situación descrita están desafiando al sistema educativo chileno de distintas formas. Uno de los desafíos más urgentes es el propiciar el desarrollo socioemocional de sus estudiantes.

2. Avances de Chile en la educación socioemocional

La dimensión emocional dentro de los procesos de aprendizaje en Chile, no es una inquietud nueva. En los últimos años, se ha enfocado tanto en el trabajo docente (Cornejo, 2012; Weinstein, 2018) como en la experiencia de los y las estudiantes (Milicic et al., 2013; Agencia de Calidad de la Educación, 2018). Se puede afirmar entonces que la preocupación por los procesos emocionales de experiencia escolar ha sido constante durante los últimos años.

Por otra parte, si ponemos el foco en el desarrollo de las habilidades del Siglo XXI que fortalecen las relaciones interpersonales, las noticias no son tan alentadoras. El estudio Teaching and Learning for the XXI Century (2016), realizado por la Universidad de Harvard, señala que la presencia de estos factores en el currículo escolar chileno es precario. De hecho, este mismo estudio evidencia que las habilidades cognitivas son las que predominan por sobre las habilidades interpersonales e intrapersonales.

Al ser consultados quienes estuvieron a cargo del capítulo chileno del estudio, los académicos Cristián Bellei y Liliana Morawietz, del Centro de Investigación Avanzada en Educación (Ciae), señalan que en nuestro país existe una aproximación a este enfoque, pero que esto no es suficiente. “Hay un énfasis, que en Chile es mucho más claro, en la dimensión cognitiva, un menor énfasis en las dimensiones sociales, y todavía mucho menos en las dimensiones más personales«, comenta Bellei en un reportaje de La Tercera.

En tanto Morawietz, aclara que es necesario «que exista la posibilidad de desarrollar habilidades en los tres ámbitos», refiriéndose a la creatividad, el diálogo con respeto y el trabajo colaborativo. Chile tiene un diseño que las incorpora, agrega, pero no tiene un mecanismo para implementarlas.

3. Contexto socioemocional y aprendizaje

Frente a la dicotomía entre competencias sociales o emocionales, es importante enfatizar que el enfoque del programa Chaka se orienta al desarrollo integrado de lo social y lo emocional, en tanto ambos componentes están intrínsecamente vinculados al momento de vivir una experiencia relacional nutritiva.

Alejandra Arratia, directora ejecutiva de Educación 2020, comparte este enfoque: “Sin bienestar socioemocional no hay aprendizaje posible; si los niños y niñas no se sienten escuchados, apoyados y seguros. La salud y el bienestar socioemocional son a la vez parte central de la formación integral en la escuela, y condiciones básicas para un aprendizaje efectivo y una experiencia educacional positiva”, señala.

En general, todos (o casi todos) los expertos en educación socioemocional coinciden en que las situaciones de incertidumbre, miedo y estrés tienen un impacto negativo en la salud y la habilidad para aprender de todas y todos los estudiantes. También impacta negativamente en el desempeño profesional y en las relaciones interpersonales de las familias. Por ello, los distintos actores del sistema educacional chileno deben estar conscientes de que la enseñanza-aprendizaje solo podrá ser efectiva a partir de un equilibrio emocional y una salud mental adecuada de todos los involucrados: directivos, docentes, estudiantes y sus familias.

Qué se espera de los docentes

Más allá de que la educación socioemocional sea parte del currículum, un factor esencial para desarrollarla es la revalorización del papel de las emociones y relaciones interpersonales en nuestra cultura escolar. Asimismo, se requiere contar con un profesorado bien formado, que sepa gestionar sus propias emociones y que esté preparado para propiciar que los y las estudiantes adquieran las habilidades socioemocionales necesarias para afrontar las complejidades de esta crisis sanitaria y otras situaciones complejas. También, que en la educación cotidiana se comprenda que la cognición y emoción como procesos profundamente interrelacionados, por lo cual deben estar presentes en cada jornada de clases que vivan los y las estudiantes.

Sin embargo, hoy en día no existe “claridad respecto del rol docente como promotor/a de la dimensión socioemocional ni tampoco directrices sobre los alcances y límites de este rol, por lo que quienes son profesores/as con jefaturas de curso deben construir su rol desde sus propias experiencias” (Barría, Améstica y Miranda, 2021). A pesar de que es, probablemente, uno de los sectores profesionales que requiere contar con mayores competencias socioemocionales, por las características propias de la labor docente, que tiene la responsabilidad de desarrollar integralmente a los y las estudiantes.

Relevancia e impacto en el desarrollo de vida de los estudiantes

Hoy existe consenso en que las habilidades socioemocionales, junto al pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas (habilidades cognitivas), son algunas de las llamadas «competencias del siglo XXI», definidas claves en una educación integral. Una educación socioemocional de calidad les ofrece a las y los estudiantes una oportunidad para conocerse a sí mismos en diversos contextos y explorarse como seres sociales, emocionales y ciudadanos (Ibid, Barría, Améstica y Miranda, 2021).

Esta es una urgencia hacia los y las estudiantes, en tanto el desarrollo de competencias intra e interpersonales impacta la capacidad para desenvolverse en distintos ámbitos, como en el mundo del trabajo, pero sobre todo para enfrentar y sobrellevar de mejor forma la situación de encierro en la que vivimos hoy en día.

4. Cuidar a los que enseñan

Para saber –y también aprender- del cuidado de quienes enseñan, resumimos algunos conceptos y recomendaciones dadas por Ana María Arón; Directora del Centro del Buen Trato UC, en una intervención organizada por Fundación Educacional Arauco, «Cuidar a los enseñan«.

En esta nueva forma de interacción, mediada por el teletrabajo, es un gran desafío para los docentes poder contactarse con los y las estudiantes, de manera de poder acogerlos/las de propiciar ambientes seguros y en calma.

Lo primero que hay que tener en cuenta, sugiere la académica, es que para que los docentes puedan acompañar a sus estudiantes, ellos/as mismas deben estar bien.

Las crisis, como la producida por el covid-19, generan un impacto biológico; el cuerpo reacciona, entendiendo que estamos frente a una situación de peligro, lo que genera estrés. El estrés, además de generar dolencias físicas, deprime el sistema inmunológico, lo que es delicado en el contexto de pandemia que estamos viviendo. También produce una desconexión con las funciones cerebrales superiores. Es decir, estudiantes y docentes estresados merman su capacidad creativa y de pensar.

Es importante tener en cuenta que los efectos del estrés se parecen mucho al desgaste profesional. Este se expresa como un cansancio que va más allá del esfuerzo físico generando dolores corporales, problemas de salud y una alta irritabilidad que afecta las relaciones interpersonales.

Pero, en contraposición a estos estados alterados, está el estado de calma, bajo el cual las funciones corporales y cerebrales se activan.

Qué hay que hacer para poner en marcha nuestro sistema de calma?

Algunos consejos que sugiere la especialista. Lo más relevante es estar en un sistema seguro; además, entender que el alejamiento físico de nuestros seres queridos no tiene que ser un alejamiento emocional; y, por último, hacer cosas que nos produzcan placer, recuperando lo que a uno le gusta, lo que hace bien, lo que genera bienestar.

En resumen, el mensaje es cuidarse para cuidar a otros y mejorar los procesos de educacionales.

(Foto de Aman_Lakhawat 2021. licencia cc)

COMO EQUIPO CHAKA, ENVIAMOS UN RECONOCIMIENTO A LOS EQUIPOS DOCENTES Y DIRECTIVOS QUE LES HA TOCADO DAR UNA DURA BATALLA PARA MANTENER EN PIE LOS PROCESOS DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE

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