“Con Chaka pude salir de mi zona de confort y compartir experiencias con colegas”

por | Oct 24, 2022 | Reseñas | 0 Comentarios

Docente Karla Alvarado en clases

Karla Alvarado es docente de Matemática del Liceo Agrícola Padre Francisco Napolitano. Trabaja allí desde 2017, y recuerda cuando en 2019 llegó la propuesta del Programa Chaka al establecimiento. “No tenía tan arraigados los conceptos como metacognición o retroalimentación”, recuerda, y agrega: “Me di cuenta que en realidad practicaba algunas pautas del programa pero no sabía cómo se llamaban”. Y relata una anécdota de cómo el trabajo con estas herramientas puede impactar positivamente el desempeño de los estudiantes. “Estábamos en primero medio viendo sistemas de ecuaciones, y cuando llegó el momento de evaluarlos, no hicieron nada”, señala y recuerda que lo conversó con la Coordinadora de Gestión Pedagógica en Matemáticas del Programa Chaka, Tania Espinoza, quien le sugirió que hiciera algo distinto. Entonces usó memes y dibujos para explicar los sistemas de ecuaciones, y ocurrió que incluso un estudiante diagnosticado con Asperger que participaba poco, empezó a intervenir en la clase y a explicar cómo había llegado al resultado.

¿Qué significa eso para ti como profesora? ¿Qué desafío te pone eso?

Cambia mi forma de trabajar. Ha sido un desafío salir de mi zona de confort, buscar ayuda de mis colegas, escuchar la retroalimentación de mis pares.

¿Cómo te adaptaste como docente al contexto de la pandemia y qué implementos tecnológicos incorporaste?

En 2020, nadie estaba preparado para este tema de la pandemia, nosotros por lo menos recién empezamos a hacer clases virtuales en mayo. Al comienzo era sólo entrega de material concreto a los alumnos, de hecho los profesores nos dividíamos para llevar y entregar las guías. Cuando empezamos con las clases virtuales, cada uno tenía su correo propio, y con eso hacíamos las clases en Meet y armamos grupos en Whatsapp. Con el tiempo encontré distintas herramientas como Jamboard.

¿Cómo es la clase de retroalimentación que están preparando con Tania?

La idea es trabajar en el tercero medio números complejos. Se les va a entregar una cartulina donde tendrán que escribir dos números complejos para que se trabajen en grupos. Con esos dos números complejos van a tener que sumar, restar, multiplicar, sacar el módulo, etc. La idea es que lo hagan en esa cartulina para pegarla en la pared, y luego las compañeras y los compañeros podrán observar y preguntar sobre la solución o errores, para que entre ellos mismos haya una retroalimentación.

¿Qué componente de la planificación invertida te funciona y cuál no?

Lo que más me costó es definir el objetivo de manera diferente, no como aparece en el objetivo de aprendizaje, sino que de alguna manera sea más comprensible, más enganchador con los estudiantes. Fue lo primero que vimos en una actividad en la que salimos a caminar por el hotel donde estábamos, después entramos, nos mostraron unos videos y como consigna, teníamos que cambiar el foco del objetivo. Me parece interesante y siempre lo comento, que trabajando sola no se me ocurren tantas cosas como cuando converso con otro, como con Tania. Por ejemplo, este año, en segundo medio vimos el tema del volumen de esfera. Un día Tania me comenta que a ella le regalaron una bomba de semillas, entonces le digo “hagamos bombas de semillas, si en el colegio tenemos todos los insumos, y ahí mismo podemos pesar las semillas para trabajar el tema de los volúmenes”.

¿Qué es una bomba de semillas?

Es una bolita con semillas adentro que está forrada con arcilla. Se supone que estas bombas las creó un japonés para el tema de la reforestación para no ser tan invasivo con el planeta, ya que cuando uno reforesta algo tiene que arar. En cambio estas bombas se lanzaban, y al estar recubiertas de semillas, quedaba como una piedrita, como una roca, entonces los pajaritos no las podían romper, y luego cuando cae la lluvia, la arcilla se disuelve y ya está húmedo adentro, se mantiene húmedo, entonces empieza a crecer la raíz y se arraiga donde esté. Esto claro, sirve para los lugares donde llueve, a diferencia de Arica. Luego recopilé la información con mis alumnos y a muchos les gustó ya el hecho de salir y tocar la tierra.

¿Ellos tuvieron que crear, armar, hacer bombas de semillas?

Sí.

Y además medir los volúmenes y sus propias bombas de semillas.

Claro, tuvieron que medirle el diámetro aproximado con un pie de metro, y como son irregulares, les medían el diámetro y de ahí sacaban el radio y podían calcular todo tipo de cosas. A los alumnos les encantó sólo por el hecho de salir a la tierra, de ir a un invernadero, trabajar con la tierra, con semillas de girasol, de cebolla, de albahaca, etc. Y como yo también hago la parte de tecnología, se me ocurrió que le hicieran una cajita de presentación donde tenían que poner 4 bombas de semillas como para un regalo. Fue una bonita experiencia.

Igual hiciste una actividad interdisciplinaria, aunque no había otro docente.

Claro, articulada.

¿Cómo son tus alumnos? ¿Qué perfil tienen?

Hay de todo. Primero nos caracterizamos por ser un colegio bastante pequeño, por lo que el trabajo con los alumnos es bien personalizado. Yo tengo mi curso que es segundo medio y ahí son 19 alumnos, de los 19 van aproximadamente 10 al colegio, y con esos 10 yo puedo trabajar en el colegio constantemente. De los 10, 4 son niños bolivianos, que llegaron a Chile y el Ministerio los ubicó en el curso que les correponde por edad.

Si pudieras en una frase, en una idea, expresar lo que haya sido más significativo de la experiencia de Chaka, ¿cuál sería?

A mí me encanta compartir experiencias. Yo puedo contar mi experiencia en el colegio y me encantaría escuchar cómo son las experiencias de mis colegas en los otros colegios. Lo bueno también de Chaka es que conozco a la mayoría de los profesores de matemática de otros colegios ya que fueron mis compañeros. Es muy enriquecedor compartir experiencias y conversar con otros colegas en otros colegios que atraviesan otro tipos de situaciones. Cuando hicieron la inauguración de Chaka invitaron a Marcela Rodríguez que era mi compañera y fue finalista del Global Teachers Prize Chile. Ella contó su experiencia y yo pensaba: “Pero si yo hago eso igual, ¿por qué no me mandan al premio?” (ríe).

Ahí también tomas conciencia de tu proceso y puedes tomar decisiones, que es parte del programa.

Yo creo que me ha servido para creerme el cuento, para saber que yo lo que sé de pedagogía, lo sé con base y puedo demostrar y hacer las cosas igual que a como las hace quien fue casi la mejor profesora del país.


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