“Hubo un cambio en las dinámicas del trabajo, y se generaron muchos espacios para la reflexión”

por | Abr 19, 2022 | Auncios | 0 Comentarios

Karen Sanhueza es Jefa de UTP del Colegio Tecnológico Don Bosco, y trabaja allí desde que abrió el establecimiento, hace 11 años. Habló sobre las realidades del contexto en el que el colegio está inmerso, la experiencia de ofrecer una especialidad históricamente considerada para varones, y cómo utilizan las herramientas de Chaka en su quehacer diario.

¿Cuál es el perfil de los estudiantes? ¿Cómo son sus realidades?

Estamos insertos en un sector bastante vulnerable, que es la parte norte de la ciudad de Arica. En este sector no existía población antiguamente, es una población que se crea a base de la construcción de nuevas viviendas sociales. Por tanto, se trata de niños cuyos padres son de la clase trabajadora, los alumnos están gran parte del tiempo en el colegio o solos en sus casas porque papá y mamá trabajan o viven únicamente con su mamá. A lo que aspiran es que sus hijos terminen el cuarto medio y saquen una especialidad técnica, para que puedan tener una fuente laboral estable y segura. Como colegio hemos tratado de que los niños tengan un plan de vida, que
puedan proyectarse en la continuidad de estudios.

Si están bien preparados, que les hicieran un diagnóstico sería genial, para convalidar cursos.

Sí, es lo que hemos estado trabajando con esa institución también poder hacer la convalidación de algunos de los módulos para incentivar más a los niños, pero como te digo también la gratuidad nos ha permitido que los papás se abran a este camino porque antes decían no y muchas veces nuestros estudiantes se inscribían en la educación vespertina para en el día trabajar y a la tarde estudiar.

Cuéntame desde una perspectiva de género como les va a las jóvenes que estudian mecánica automotriz. ¿Se insertan en el mundo laboral? ¿Son aceptadas por sus pares?

Tenemos algunas experiencias muy exitosas. A gran parte de las niñas que se inserta en el área de la especialidad le va muy bien. Por otro lado, lo que uno podría pensar que les juega en contra como la fuerza, no afecta porque el curriculum actual de mecánica automotriz ha cambiado. Tenemos estudiantes que han abierto sus propios talleres, como Dayanna Fernández, egresada de 2017. Ella comenta que muchas mujeres suelen tener el prejuicio de que los hombres mecánicos las estafaban porque no sabían de mecánica, entonces gran parte de su clientela eran mujeres porque, señalaba, confiaban en ella; en el diagnóstico que les daba y también porque les cobraba lo justo.

Claro, ustedes tienen una especialidad que históricamente es considerada de varones, pero resulta que aquí tanto las mujeres y hombres tienen el mismo nivel de oportunidades y el colegio les muestra que tienen las mismas posibilidades de desempeño exitoso.

De hecho, ahora que hicimos la ceremonia de licenciatura de los cuartos medios, nuestra mejor alumna fue una mujer que terminó con un promedio 6,8 en la especialidad. Ella ya inició su proceso de práctica en una empresa muy buena donde se está desempeñando a la par de sus otros compañeros y obtuvo el título o el galardón de la alumna perfil Don Bosco por representar los valores de formación de nuestro establecimiento. Si hablamos de un porcentaje, yo creo ahora un 20% de los estudiantes son damas y el otro 80% son varones. Este año (por 2021) se licenciaron tres damas de un total de 20 studiantes.

En 2020 tuvieron el desafío de adaptarse al COVID y sus clases remotas. Luego llegaron las clases híbridas, que generaron un estrés enorme. ¿Cómo les fue a ustedes? ¿Cómo y con qué herramientas lo enfrentaron?

Yo creo que nos jugó a favor que nosotros el año 2020 trabajamos durante todo el año de forma remota por lo que para el 2021 ya teníamos un buen conocimiento de cómo trabajar con tecnología ya que el año anterior nos preparamos y tuvimos que invertir en tres redes de fibra óptica. En 2021, fue un doble desafío porque desde marzo tuvimos clases presenciales pero partimos con alrededor de 5 a 6 estudiantes por curso y terminamos el año con un rango entre 15 y 20 estudiantes por curso en la sala y teniendo otros 10, 12 conectados de forma online.

Aparte de generar aprendizajes, los docentes deben “danzar” en medio de toda esa tecnología que no les es natural y que no se implementó de forma paulatina,
sino de golpe.

Sí, de hecho yo creo que todo el mes de marzo para nosotros fue un aprendizaje porque en un inicio adquirimos y estuvimos utilizando los micrófonos, que a veces se acoplaban o generaban un ruido molesto para la transmisión. Nosotros acompañábamos la trasmisión, viendo cómo se veía desde la casa, haciendo el seguimiento de las clases. Fue todo un proceso de aprendizaje y me saco el sombrero porque los profesores aceptaron este desafío y lo hicieron de forma excelente porque se lograron adecuar.

En tu rol como jefa UTP, ¿de qué manera han influido los talleres Chaka? ¿De qué manera han permeado la dinámica del establecimiento?

Todo lo que hemos desarrollado en los talleres de alguna manera lo hemos replicado y lo hemos tratado de utilizar en nuestra gestión diaria. Nos hemos fortalecido, hemos aprendido a ver con otros ojos el proceso de acompañamiento y también el proceso de formación profesional. Realmente se ha notado el cambio en las dinámicas de trabajo, hemos generado mucho espacio para la reflexión, mucho espacio donde los profesores pueden compartir experiencias, indicar que esto que están haciendo les está funcionando, reflexionar cómo han logrado llegar a los estudiantes y acercarlos a su proceso de aprendizaje; cómo han logrado generar métodos efectivos de evaluación en este sistema híbrido.

Respecto de qué les funciona y qué no les funciona a los docentes en el aula, ¿cuál es en síntesis tu mirada?

Las nuevas estrategias requieren tiempo de planificación, pero uno ve reflejado ese esfuerzo cuando en la clase uno efectivamente nota que aumenta la participación de los estudiantes, nota que a los niños les hace sentido, por ejemplo, los pendones [con preguntas metacognitivas] de Chaka que están en todas las salas. Los profesores me han dicho que le han servido mucho porque lo miran y se acuerdan cómo hacer la pregunta y la incorporan en su clase. También veo cómo los profesores que participan en Chaka van cambiando los procesos habituales que ellos tenían para planificar o desarrollar actividades. Los docentes reconocen que también les ha ayudado mucho en el proceso de evaluación docente.

¿Cómo resumirías en una frase la experiencia de Chaka en el establecimiento?

Yo lo definiría como un proceso de constante aprendizaje, yo siento que en Chaka desde el día 1 hasta el día de hoy, cada vez que nos enfrentamos a una nueva temática estamos conociendo otro aspecto de la mejora educativa. Muchas cosas que a lo mejor nosotros conocíamos o que realizábamos, pero la estamos mirando de otra perspectiva, nos ha ayudado a optimizar los procesos, nos ha ayudado a poner el foco en lo pedagógico, en el aprendizaje del estudiante y sacarnos un poco del trabajo administrativo que a veces nos invade. Creo que a los profesores también les ha hecho harto sentido y, lo que esperamos ahora es poder volver a retomar la presencialidad en el desarrollo del programa. Al último taller fueron gran parte de los colegas, especialmente los de enseñanza media y quedaron todos muy contentos.

“Yo siento que en Chaka desde el día 1 hasta el día de hoy, cada vez que nos enfrentamos a una nueva temática estamos conociendo otro aspecto de la mejora educativa”.

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